Audemars Piguet x Swatch, Royal Pop o Royal Fraud

Estoy descansanso y mi pareja me alerta: ¿has visto lo de Swatch? Me imagino un reloj que hace algo que hasta ahora no hacían los relojes gracias a la IA o un reloj precioso con algún diamante. 

No es eso. 


Colas de hombres con capucha han dormido en las puertas de tiendas para comprar una colaboración, la de Audemars Piguet x Swatch, por 280 € (los precios varían), para venderlos después por 1000 € (varían también).


© Swatch

Abro Vinted. Hay muchísimos. Hay caraduras que los han puesto a 2000 €. Hay caraduras que tienen varios en su perfil.

Me imagino ser vendedora en Swatch y vender uno tras de otro relojes a personas que llevan escrito en la cara "profiteur"

Algunos artículos hablan de precariedad laboral, de jóvenes que no tienen otras opciones para hacer dinero, de la cultura del "todo ahora" que están potenciando las redes sociales.

Pero nosotras sólo vemos hombres. 


Ni una sola mujer en la fila, atrincherada en su capucha.

¿No hay mujeres entre los jóvenes precarios, o no consumen las mujeres redes sociales? Si esos son los parámetros, ¿por qué no he visto mujeres en las filas? 

Con todo nuestro respeto, es la prepotencia, el dinero fácil y el aprovecharse de quien sí trabaja lo que imperaba en esas colas. Por eso hubo empujones y puñetazos. Porque eran hombres. 

Os invitamos a mirar en Vinted los perfiles que venden los relojes. 


Ojalá no vendan ni uno. 

La reventa es simple y llanamente aprovecharse del trabajo de otros. Y poder dormir pese a ello. 


Si alguien ha de operar con esos margenes, son el autor y la marca. La audacia de pensar que se merecen ese dinero supera mi entendimiento. 


© Swatch


Pero aquí va lo más importante: verlos en tantos sitios y tan numerosos saca a relucir el sistema patriarcal en el que vivimos. Son ellos, arribistas, que se creen con derecho a todo, los que pueblan nuestras sociedades. 

Están escondidos.


Pero mira qué fácil es verlos y cuántos son cuando la ocasión los llama. 

Los únicos clientes y clientas legítimos son aquellos que quieren los relojes, usarlos, darles vida, guardarlos con esmero. 

Esta pillería se ve. Pero también está la que opera con traje, con sociedades en paraísos fiscales, con cuentas que no pueden ser trazadas. 


Este, el lado más espeluznante del consumo, es el que más nos asusta. Uno que no sabe poner límites a la propia codicia. 

Asusta ver la realidad del tablero. 


Seamos resitencia. 


- Un artículo de Leticia Vicario - 





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