El desvarío generalizado en redes sociales o la normalización de discursos en contra de los Derechos Humanos

Son muchas las noticias que nos están atormentando. Pero sobre todo, nos atormentan los comentarios a esas noticias en redes sociales, desagradables y desalmados. 


Purcuapà Magazine no es, como ya dijimos, un medio político. Pero sí que se fundamenta en valores, como cualquier otro medio. Los nuestros son la vida lenta, el sosiego y el disfrute. Y lo que estamos viendo a un lado y otro nos habla de mucho, mucho desajuste.

Cuando decimos que creemos en un mundo abundante y en calma, no nos referimos a sólo en Europa. Sería eurocéntrico y soberbio. 

El mundo es el mundo y eso incluye, sí, Marruecos. La misma abundancia que queremos para nosotras la queremos para los jóvenes marroquíes, vengan de donde vengan. No sólo para los jóvenes españoles, algunos de ellos, pocos, en Ceuta. 

Leer a personas con las que he compartido espacios hablar de "invasión" me llena de desesperanza. No hay terreno conquistado, no hay intención de conquista; hay una playa llena de jóvenes esperando, con precariedad y dignidad a partes iguales, una vida mejor.

Vergüenza debería darnos querer el bienestar sólo propio, embanderar una "causa española" cuando realmente odiáis a la mitad de España que vota a la izquierda. 

Leemos sobre Jason Arday, y el delirio de un investigador de Estados Unidos que está en la Universidad de Gante ahora. Decidió escribir un artículo en Substack de muchas más páginas de las que puede escribir una persona que no busca el herir, o peor, resarcirse, intentando demostrar un caso de plagio en Cambridge. El mismo Cambridge que le había rescindido el contrato por alegaciones racistas, las mismas que generaron polémica cuando la Universidad de Ghent decidió cogerle en plantilla

A ti, el hombre blanco, entre el racismo y el plagio, el racismo es mucho peor.

Tus posturas, que defienden que sin cuotas no habría personas negras en puestos significativos fuera del deporte y la industria del entretenimiento, no podrían ser plagiadas porque nadie en su sano juicio te daría voz. 

Dejemos de hacer como si nada cuando a las personas que nos rodean les patinan las neuronas y los Derechos Humanos. No somos seres ajenos a la dialéctica social, te sitúes donde te sitúes geográficamente y en el espectro político.

Son tiempos de recogimiento, de mejora interna, y sólo desde ahí, desde el trabajo de los errores y las intransigencias propias, podremos empezar a materializar un mundo que no se resquebraje. 

En la comodidad de mi casa en Bruselas, desde el privilegio, siento que todos esos terremotos que estamos presenciando son alertas de lo que la Tierra hará con nosotrxs si seguimos haciendo oídos sordos al Verdadero Desarrollo Humano. Uno en el que de una vez por todas, seamos todxs iguales.


- Un artículo de Leticia Vicario -

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