Especial Oscars Purcuapà Magazine: nuestros looks icónicos favoritos

Hay vestidos cuya magia se esfuma en una noche… y otros que se quedan para siempre en la memoria de la alfombra roja. Y en la nuestra.

Soñar a lo grande nunca ha estado reñido con vivir despacio. Al contrario. 

Nosotras llevamos desde que éramos niñas ensayando delante del espejo nuestro discurso de agradecimiento en los Oscars -mágico, divertido y un poco combativo-, mientras fantaseábamos con el Valentino que llevaríamos en la alfombra roja. 

Porque la moda es, a fin de cuentas, una forma más de expresar quiénes somos y en lo que creemos; lo que nos fascina y lo que nos mueve. Y la red carpet de los Oscars es, probablemente, el mayor escenario del mundo para hacerlo. Algo así como un teatro dentro del teatro. 

Los flashes de las cámaras estallan como fuegos artificiales, los estilistas contienen la respiración y millones de espectadores esperan ese momento exacto en el que una actriz gira ligeramente el cuerpo y el vestido revela su secreto: una espalda infinita, un bordado imposible o una cola que parece haber sido cosida por sirenas.

Los vestidos de los Oscars no son sólo fabulosos; son pequeñas piezas de artesanía e historia que brillan, se mueven, bailan, susurran y, a veces, provocan auténticos terremotos culturales. Algunos se descubren poco a poco, otros irrumpen como una llamarada... y, de vez en cuando, aparece uno que logra algo extraordinario: perdurar en la memoria más que cualquier Oscar. Convertirse en icono.

Amanda Seyfried

Como este espectacular Armani Privé rojo que llevó Amanda Seyfried en 2021: delicado e impetuoso, nos impacta como una suerte de bellísima explosión controlada. Tul en capas, escote vertiginoso y una falda de cuento que amplifica el magnetismo de la Caperucita millennial.

Cate Blanchett

La maravillosa reina de los elfos también se convirtió en soberana de la red carpet con un rompedor diseño de Jean Paul Gaultier en la edición del año 2000. Un vestido negro tramposamente sobrio con un sugerente secreto: esa espalda desnuda atravesada por delicadas cadenas doradas que parecían tejer, sobre la piel, una prenda de joyería.

Emma Stone

La noche que coronó a la maravillosa La La Land como la Mejor Película más fugaz de la historia (aunque ganase en nuestros corazones), Emma Stone convirtió la alfombra roja en una pista de baile imaginaria con su Givenchy Couture de flecos inspirado en los locos años veinte. Oscar a la Mejor Actriz y, para nosotras, al look más icónico de los últimos diez años. 

Margot Robbie

El glamouroso vestido de Alta Costura de Chanel de los años 90 que llevó la actriz más icónica del momento en 2020 es prácticamente magia: vintage, con vaporosas bandas en los brazos y una joya incrustada en el corpiño que acapara todas las miradas a modo de fascinante amuleto.   

Diane Kruger

Siempre fascinante, la Helena de Troya de Wolfgang Petersen recordó en 2016, con este arrebatador diseño burdeos de Reem Acra, que su mera presencia podría desencadenar guerras (por muy en contra que estemos de todas ellas). Transparencias, bordados y flecos bailaron provocadores al ritmo de una victoria estilística que puso de acuerdo a todos los editoriales de las cabeceras de moda aquel año.

Lupita Nyong'o

Algo debía saber Lupita Nyong’o cuando eligió este vestido azul celeste de Prada para recoger el Oscar a Mejor Actriz Secundaria en 2014 por Doce años de esclavitud. La inminente Helena de Troya de Nolan ya mostró maneras de diosa griega con este look lleno de luz y movimiento, casi hipnótico. 

Penélope Cruz

Nuestra oscarizada María Elena ha protagonizado varios looks icónicos, pero nuestro favorito es este sensual y elegantísimo vestido negro de Ralph Lauren por el que apostó en 2001: una fabulosa pieza de encaje bordado que parecía absorber la luz de la alfombra roja. Nos encanta cómo el peinado subraya la espalda y los hombros desnudos.

Winona Ryder

La musa gótica de los 90 estuvo a la altura del mito en 1997 con este diseño negro bordado de Chanel que tiene mucho de romanticismo oscuro. Los delicados detalles plateados y las transparencias etéreas parecían flotar sobre la piel de Winona al son de una adictiva melodía vampírica.

Reese Witherspoon 

El precioso Valentino que lució la actriz en 2002 muestra esa misma inspiración romántica, pero con reminiscencias del Hollywood clásico. A estas alturas, a nadie le sorprenderá nuestra debilidad por el negro, las transparencias y el gótico-chic (aunque Reese lo vuelva todo más luminoso).

Natalie Portman

Los looks de Natalie Portman suelen ir cargados de intención. Esta maravilla de Dior que llevó en 2020 incluye una reivindicación bordada en la capa: los nombres de las directoras que fueron ignoradas en la temporada de premios de aquel año. Un gesto silencioso que convirtió la moda en manifiesto.

Gwyneth Paltrow 

Este Tom Ford blanco con capa de líneas limpias y casi arquitectónicas significó el triunfo del minimalismo y la elegancia en la alfombra roja de 2012. La poderosa sencillez del diseño nos parece magnética. Incluso más que aquel icónico Ralph Lauren rosa con el que Gwyneth recogió el Oscar por Shakespeare in Love en 1999.

Jennifer Lawrence

Aunque nuestra Jennifer favorita es aquella que saltaba las butacas copa de vino en mano vestida de plateado en 2018, este Dior con transparencias y encaje nos fascina. A medio camino entre el cuento gótico y la alta costura, puso un punto rebelde, sexy y misterioso en la red carpet de 2016.

Charlize Theron

Hemos elegido el rojo como fogonazo de apertura y cierre; el rojo del ímpetu y la pasión arrebatada. Rojo Dior que, en 2016, rompió con lo esperado a través de una silueta elegantemente sexy y un escote imposible enmarcado por un collar de diamantes todavía más imposible. 


Quizá por eso seguimos soñando con ese Valentino (o Dior, Chanel, Armani, Prada o tantos otros) imaginario desde niñas.

Porque la alfombra roja de los Oscars no habla sólo de moda y cine. 

Habla de sueños inmensos, de personajes memorables, de mujeres poderosas y de vestidos con vida propia.

Y, si alguno de ellos consigue quedarse en nuestra memoria para siempre, entonces sí: también se ha llevado su propio Oscar.

¡Feliz noche de guardia a todas!


- Un artículo de Laura López Altares -  


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