Doce meses, doce looks. Mi 2025 frente al espejo: entre el preppy y el gótico sexy
Del rojo intenso de abril al azul medianoche de diciembre, de las impredecibles noches madrileñas a la fogosa calma de Lanzarote: estos son los doce looks que han marcado mi 2025.
Os confieso, queridas lectoras, que me he pasado la mitad del 2025 -y de todos los años de mi vida- en camiseta (inspiradas en series y películas o con mensaje reivindicativo), bragas negras y calcetines altos.
Es mi forma rebelde, cómoda y sensual de habitar el mundo.
A veces incluso bajo a la calle con mi look favorito, aunque suelo añadirle unas botas negras, una blazer y una gabardina. Creo apasionadamente que todos seríamos más felices si dejáramos de considerar indecente pasearse así por la vida.
Pero claro, además de escribir desde el sofá, otra parte fundamental de mi trabajo consiste en asistir a muchos -muchísimos- eventos. Tantos que hasta me han puesto el sobrenombre de Lady Gatsby (lo adoro, por cierto). Y entonces cambio mi uniforme de batalla por vestidos provocadores de inspiración gótica o bodies que se ajustan como una segunda piel. El día que escribí el artículo sobre el armario de un vampiro me di cuenta de que, de alguna forma, también estaba escribiendo sobre mí.
Como ellos, casi siempre visto de negro, blanco, burdeos o rojo; con el cuero, el terciopelo, la seda y el encaje como tejidos primordiales. Me fascina combinar prendas muy ajustadas con blazers oversize y no me separo de mis botas. Si tuviera que definir mi estilo en una frase, diría que es una mezcla entre el preppy y el gótico sexy. Mis complementos imprescindibles son las Ray-Ban Wayfarer negras, las diademas y las cazadoras de cuero, y siempre me guardo un pintalabios rojo en la recámara.
Os abro las puertas de mi armario con doce looks que han marcado uno de los años más disparatados e intensos de mi vida, con Tarantino y Tim Burton como guionistas principales.
Enero
Para una de mis primeras cenas memorables del año -en el restaurante Fismuler- elegí un atrevido body festivo de hace seis inviernos, que combiné con una blazer blanca y una diadema dorada que me recuerda a una corona -muy apropiada para la víspera de la noche de Reyes-. Frente a ese pequeño espejo, el look no se revela del todo, pero se intuye: el brillo sutil de las lentejuelas, la geometría elegante de la blazer y el destello hipnótico de la diadema.
Febrero
Ovillo es uno de mis restaurantes favoritos de Madrid, y frente a su clandestino espejo inmortalicé este look dual, pensado tanto para la fugaz -pero épica- cena como para un maravilloso concierto de bandas sonoras en el Auditorio Nacional. Aquella noche estrené un vestido midi burdeos de satén de ASOS DESIGN, subrayado por un enigmático amuleto que representa a la diosa egipcia Isis enredada en jaspe sangre de dragón.
Marzo
En carnavales volví a enfundarme mi disfraz de Jean Grey / Fénix Oscura, la compleja e impetuosa superheroína -y a veces supervillana- de la saga X-Men. Las paredes del mítico bar Richelieu, cómplices de conspiraciones políticas y amores clandestinos, se transformaron en el primer escenario de una alocada misión nocturna.
Abril
Aunque sin duda, Morris Club ha sido el escenario más visitado de 2025 -junto con el parque después del cole, claro-, y ese espejo magnético ha sido testigo de divertidísimas aventuras. Uno de mis primeros looks primaverales fue este mono rojo intenso, que combiné con una diadema negra y esas botas mosqueteras que le añadieron un toque diferente y seductor.
Mayo
La noche más maravillosamente surrealista del año -qué tendrá ese mes precioso y enloquecido- llevé un total look Zara de inspiración rockera, sostenido por mis botas favoritas. Me encanta jugar con los extremos, combinando delicados bodies con faldas de cuero. De los doce looks, probablemente este sea el que mejor me defina.
Junio
Desde Cornamusa Cibeles vi prenderse el cielo de Madrid enfundada en un vestido verde Slytherin de Oysho, tan despeinada como de costumbre y con el rojo de los labios prácticamente desvanecido entre bocado y bocado. Lo que más me gusta del look es cómo resalta la medallita de oro con el nombre de mi hijo y la fecha en la que nació, el regalo más emocionante que me han hecho nunca y una suerte de tatuaje de oro y fuego.
Julio
El cut-out es de mis cortes favoritos en un vestido, atrevido y sugerente. Por este azul Klein de Zara rompí mi vampírica escalera de color y hasta me lo llevé a la isla de fuego y viento, donde viví un sabrosísimo flechazo con la cocina de Kamezí, el primer restaurante con estrella Michelin de Lanzarote.
Agosto
Aunque ya dediqué un artículo entero a Malpica, mi salvaje refugio en la Costa da Morte, no os enseñé mi espejo preferido, el de la Taberna de Lesto. El verano en el fin del mundo sabe a pulpo y a primavera, así que combiné un body negro de manga larga con un pantalón de lino blanco de Zara que adoro.
Septiembre
De Düsseldorf volví con una cinematográfica concatenación de simpáticos desastres, y muy sorprendida con toda la vida que alberga esta excitante ciudad alemana. Para recorrerla por última vez en 2025, elegí unas medias tupidas, una camiseta oversize diseñada por Rita Ora para Primark, una blazer y un abrigo de estilo preppy.
Octubre
Los vaqueros no pueden faltar en el impredecible otoño madrileño. Ni tampoco los bodies bajo la blazer: este de Intimissimi me parece precioso, y me divierte improvisar looks impactantes con él. Uno de mis favoritos del año en uno de mis bares favoritos de 2025: Caíño Bar.
Noviembre
Tras la magia de Halloween, viví otra cena estelar con un originalísimo vestido cut-out de Zara, esta vez en El Corral de la Morería, con su duende y sus vinos imposibles. El color del atuendo fue todavía más inaudito en mi armario: rosa salmón. Como complementos, elegí mi bolso de Marc Jacobs, unas botas negras y una blazer negra.
Diciembre
Este mono azul medianoche de terciopelo de Mango iba a ser el protagonista de mi look de Nochevieja, pero me pudieron las ganas y lo estrené unos días antes para cenar en Baldoria, con su jarana infinita, su pizza condecorada como la mejor de España y su espectacular carbonara (de la que somos perdidamente reincidentes).
- Un artículo de Laura López Altares -














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